Lectura Pendiente VIII

BELT

Con los rasgos del mítico Lee Van Cleef en el siniestro papel de Eliot Belt, Goscinny & Morris escribieron e ilustraron “El cazador de Recompensas”, de la serie Lucky Luke en 1972.

“En la fauna del Oeste”, reza el texto, “el cazador de recompensas es más despreciado que el coyote, la serpiente de cascabel y el buitre”.

Me pasa al abordar  un cómic que éste “siempre sucede”… Como si el tiempo se replicara una y otra vez,  así se siente el desprecio por él de parte de todos. Belt lo tolera estoicamente, con elocuencia, en todos los ámbitos de la vida cotidiana de un cazador de recompensas.

Belt paga

Pero, a pesar de la formidable capacidad condensadora de texto e imagen por parte de sus autores, Morris y Goscinny se toman 7 páginas y 40 viñetas para establecer el expediente completo de Eliot Belt, que abarca desde su ejemplar niñez hasta su encuentro fortuito con Lucky Luke en Cheyenne Pass, donde el héroe -defensor a ultranza del stablishment-, salva la vida de Eliot. No podemos pasar por alto la lectura no precisamente anti capitalista de esta novela gráfica, pero sí la lectura alterna del submundo paralelo del capitalismo donde a muchos Belt no les queda otra que cazar -literalmente- las recompensas. Y así vemos al pequeño Eliot Belt, como curioso alter ego del padre de la Patria por antonomasia, George Washington, en su famoso episodio del cerezo talado.

Belt Washington

Este conspicuo ciudadano americano fue niño, escolar y precoz amante del dinero… Ojo, que jamás robó; todo lo contrario: es la sociedad, en su afán organizador, la que dispuso pagar por ser soplón. Y Belt aceptó dicha formalidad.

Belt escuela

Belt ojomorado

Belt sacoratas

Un ciudadano, con tan profunda como cordial veneración por el dinero (H. Hesse), estaba asistido por  todo el derecho constitucional a abrir una cuenta bancaria. Esta fue la respuesta que recibió por tamaña lisura:

Belt banco

Y, como lo mencionara arriba, como en buen policíaco, quiere la suerte que Luke salve a tan despiadado antagonista de morir en manos de un vengador anónimo.

Belt salvado

Belt cínico

Ahora sí estamos listos para lo que sea. Lucky Luke, montado sobre Jolly Jumper, está dispuesto a realizar todas las maromas posibles para custodiar, como nadie, la ley y el orden de tan salvaje territorio, y Eliot (su caballo se llama “Wanted”, naturalmente) vive  dispuesto a  hacer lo que sea con tal de amasar fortuna a costa de la desgracia ajena.

¿Qué sucede? Sucede que de los pesebres de Bronco Fortworth, importante y millonario criador de caballos, ha desaparecido “¡Lord Washmouth III !” Y el principal sospechoso es el custodio del caballo, un apache empleado de Bronco Fortworth.

Bronco

El problema se arma cuando el ricachón (en realidad un puntal plutócrata del sistema) decide poner precio a la cabeza del apache (“Cucharilla de té”);  ni más ni menos que 100 mil dólares de recompensa,  que concitan la atención y presencia  de decenas de cazadores, aparte del mismo Belt. Y se moviliza también, y en su defensa (desde la reservación -en cuyos exteriores se lee: PROHIBIDO VENDER ALCOHOL A LOS INDIOS-),  la tribu a la que pertenece Cucharilla de té. El nivel del relato policíaco matizado con humor certero, a veces  vertido en forma expresa,  a veces sobrentendido (cuando el texto y el dibujo contrapuntean mutuamente) hacen que esta historia sea una de las más relevantes de cuantas crearan Goscinny con Morris.

En honor de Morris, el trabajo de investigación es formidable. Los ambientes aparecen dibujados con todos su detalles: estilos decorativos, alfombras, mobiliario, arquitectura, maquinarias… El cromatismo es plano, acentuado por masas de sombra negra y compacta; los personajes mantienen su identidad desde cualquier de los ángulos escogidos por el ilustrador.

Ni crean que les voy a contar el nudo, peor el desenlace. Ahora que todo está en la “nube”, si no lo encuentran  en Mr. Books o en La Española (acá en Guayaquil) búsquenlo y descárguenlo, como sea. Serán recompensados.

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Mis películas de CF, incluyendo chicas

Mis primeros contactos con la CF, que pasaron por el cómic y el cine, se dieron gracias a mis papás. En un recuerdo favorito papá me  lleva  rumbo al cine y habla que te habla del príncipe Barín y de “Ming, del planeta Mongo”, película que recordaba emocionado y que debió considerar fundamental para mi formación. Con el pasar de los años, y cada cual en su caleta, dejamos de ir juntos al cine, aunque la culpa de aquello se lo atribuyo a “Barbarella” y a su inusitada intromisión en nuestros asuntos internos. (Desde entonces ir por mí cuenta al cine fue toda una revelación)

Esta lista es una selección personal y cronológica de lo mejor del género que haya visto. Dada mi juventud, ustedes no pueden ni deben pensar que las vi cronológicamente. Así que eso queda aclarado. Este método de abordar mis filmes es sencillo: título, año, director y fuente de inspiración. Y luego una reseña breve y poco técnica, para seros franco. No hablo de los efectos especiales porque es una desgracia que alguien arribe y zarpe de un filme sin ver nada más que el trucaje. Y resalto la presencia femenina, que no siempre es protagónica, ya que su rol es básicamente voluptuoso… Asunto que ha evolucionado positivamente porque desde Barbarella a esta parte las chicas son más listas —lo cual no debe sorprender—, toda vez que el ADN mitocondrial revela que ellas existieron antes que los machos de la especie.

  1. “De la Tierra a la Luna”, 1902, de George Mélies.

Primerísima película de CF, no solo porque  ciencia y  tecnología son protagonistas por derecho propio, sino porque producciones posteriores, ya enmarcadas en el género, se deslizaron con regalada facilidad al campo de la “acción”, sacrificando las contribuciones que este filme hizo al pensamiento, sobre todo a nivel popular. Notable que las chicas del filme, todas con cinturita y buen trasero, no pasen de coristas animadoras.

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  1. “Metrópolis”, 1927, de Fritz Lang

Difícil tarea resumir los motivos, el encanto, la emoción que este film aún induce; cada aspecto demanda reseña y comentario: para diseñadores, he allí concepto gráfico,  arquitectura y urbanismo; quienes persiguen la precisión estética verán una visualización  depurada del expresionismo;  el argumento libertario, inspirado en la dinámica lucha de clases, es transmitido de manera cabal y con una carga innegable (y femenina) de propaganda a favor de una sociedad justa.  Verla fue fascinante.  Pregunto: ¿No son las chicas Soroyama, versiones del Robot de Metrópolis?

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  1. “Flash Gordon”, 1936, Frederick Stephani

Flash Gordon es hijo de un cómic. Pero su traslado del dibujo al cine significó un sacrificio estético casi brutal. Años después de la II Guerra, cuando papá me llevó a ver el primer episodio en el cine, me pareció espantosamente bochornoso ver la nave de Hans Zarkov cruzando los espacios como una tetera con agua hirviendo. Y extrañé a la sentimental Dale Arden y a la desinhibida princesa Alura, que en el cómic pasaban ensoñadoramente destapadas.

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  1. “La máquina del tiempo”, 1960, de George Pal, sobre la novela de HG Wells.

(Otra vez con papá) Como las películas tardaban hasta  tres años en llegar al país, calculo que tendría nueve años cuando la vimos; edad perfecta para comenzar a viajar por el tiempo… en una poltrona victoriana, mientras mobiliarios y maniquíes pasaban de moda segundo tras segundo, y mientras  el día y la noche se deslizaban a toda velocidad por las paredes…  Weena (Ivette Mimieux), inolvidable y desamparada, surge del futuro con muslos de encanto. Del “remake” de 2002, ni hablar.

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  1. “La décima víctima”, 1965, de Elio Petri, sobre la novela de Robert Sheckeley.

Esta cinta tiene un argumento que hoy se remeda en filmes neofascistas y post apocalípticos donde se consagra la violencia; en el filme unos sujetos seleccionados deben cazarse mutuamente  y sobrevivir en torneos a muerte. La aparición de Úrsula Andres comenzó  ser cataclísmica por esos años.

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6. “Fahrenheit 451”, 1966, de Francoise Truffaut, filme basado en la novela de Ray Bradbury.

Los libros están prohibidos, y surgen los “hombres-libro”, cuya meta es memorizar uno… Fahrenheit 451 es la temperatura a la que los libros se consumen debido al peligro social que representan. El lado flaco de esta distopía es que, actualmente, la población se halla en un estado cultural tan reaccionario que no es necesaria tal prohibición. Julie Christie ES el filme.

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        7. “Barbarella”, 1967, Roger Vadim.

Contraparte erotizada de Flash Gordon. Como aquél, Barbarella emerge del cómic; y como aquél, va de mundo en mundo…  erotizando la galaxia. En la cinta no hay lugar para propuestas  de anticipación ni para inquietantes reflexiones  post tecnológicas. ¡Ah! ¡Pero cómo pesó en la juventud de entonces! Es ése delirio por Jane Fonda lo que me impele a reconocer la cinta como de CF, y por iluminar reverenciados episodios de mi adolescencia.

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  1. “2001, una odisea del espacio”, 1968, de Stanley Kubrick, tomando como base relatos de Arthur C. Clarke.

Arribamos por fin a una cinta de CF en pleno ejercicio de un lenguaje cinematográfico deslumbrante: de gran realismo científico, exacta en recursos visuales, con efectos especiales portentosos, de propuestas filosóficas y científicas revolucionarias, de visiones prácticas del espacio como fuente de recursos y misterios; es —sin embargo— extrañamente mezquina con el protagonismo femenino.  Exceptuando: (1) la azafata de Pan American, elegante y gentil con el doctor Floyd;  (2) la cosmonauta soviética que, en la estación espacial, comenta sobre las investigaciones de su marido en el Báltico; y (3) la hija de Floyd que cumple años y que habla con su padre por videófono. Durante décadas la tecnología sigue en deuda con las expectativas del filme: hoy no existen estaciones espaciales de gravedad inducida, no hay colonias lunares, ni los computadores leen los labios o deciden por su cuenta y riesgo qué será lo mejor para todos.

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  1. “El Edicto”, 1972, de Michael Campus

Drama post-apocalíptico que preludia métodos extremos de control natal. Un edicto ordena que durante 30 años no haya nacimientos. El poder controla que no se den alumbramientos clandestinos. El filme no se presta para sensuales muñecas artilladas, y Geraldine Chaplin comunica con verismo inquietante, para l época, un mundo que se subleva contra la represión del instinto más arraigado en la humanidad: ¡tener prole!

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1973 ofreció dos filmes futuristas colocados en antípodas teatrales: el drama y el humor.

  1. “Cuando el destino nos alcance”, de Richard Fleischer, sobre una novela de Harry Harrison.

En un mundo sobrepoblado los recursos merman, pero se da el lanzamiento de Soylent Green, una galleta a base de plancton que suple cómodamente  la alimentación agropecuaria.  Protestas y saqueos son cotidianos. La autoridad captura por miles a los descontentos que protestan en las calles… Luego “desaparecen” hasta que un policía descubre que el afamado Soylent Green proviene de los cadáveres de la población apresada. La fémina (Leigh Taylor Young  preciosa, de ataque) pertenece a una élite que consume cárnicos, una que otra verdura, y que forma parte del “mobiliario” de su señor.

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  1. “El Dormilón”, de Woody Allen.

Divertida sátira social y de la sexualidad banalizada. A través de un hombre que despierta después de doscientos años, los temas recurrentes en Allen —el sexo, la muerte—, son administrados con el rigor de la distancia que da lo futuro en escenas realmente graciosas. Allen aborda también “asuntos políticos”: de un atentado contra el dictador, sólo recuperan su nariz, la misma que es cuidada con esmero para clonarlo de sus células. Entre Diane Keaton y el orgasmatrón, la flaca se lleva nuestro embeleso.

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  1. “Alien, el octavo pasajero”, 1979, de Ridley Scott

Cinta de terror; y que tiene —ya era hora— de protagonista principal una mujer: la teniente Ripley del navío “Nostromo”. El filme plantea la posibilidad de vida extraterrestre y su estrategia de supervivencia y procreación infalibles, pues se filtra en la nave mientras uno de sus astronautas lo incuba, sin saberlo. La cinta tuvo varias secuelas donde vemos envejecer a Ripley. El tenebroso concepto gráfico de la cinta es de Giger.

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1984 fue un año notable en filmes de CF. Reseño tres: “Blade Runner” de Ridley Scott, “2010”, de Peter Hyams, y “Dune”, de David Lynch.

  1. “Blade Runner” está basada en una historia sugestiva de Phillip K Dick: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”

Unos “replicantes”, criaturas artificiales a plazo fijo, diseñadas para tareas riesgosas en colonias espaciales, han escapado y no quieren morir. La historia transcurre en 2019 (lo cual nos enfrenta a una situación odiosa: ¿cuánto tarda en alcvanzarnos el futuro de la CF? Opino que tal futuro nunca debiera estar a menos de medio siglo).

Pionera del Cyberpunk, cuenta con varias ediciones del director, quien jamás quedó conforme con el sesgo comercial del filme. ¿Las chicas? Sean Young bella, embutida en un rostro “vintage”; ni se diga de la ternura que induce la violentísima Daryl Hanna. No olvidar la espléndida tarea de Syd Mead, ilustrador futurista de primera.

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  1. “Dune”, de David Lynch, basada en las novelas de Frank Herbert.

Shaddam IV de la Casa Corrino, mediocre y taimado emperador, es custodio oficial de la Melange, la sustancia más rara y costosa del universo. Droga/especia que potencia visiones del futuro, que permite a los Navegantes de la Cofradía conducir sus naves a través de los pliegues del espacio…  ¡Sólo existe en Arrakis!, el planeta-desierto (Dune). Entre las dunas de Arrakis moran las tribus Fremen y  gigantescos gusanos de arena.  A la Casa Atreides, le ha sido concesionada la producción de la Melange… Tal vez las actuaciones no sean convincentes, más las intrigas, el pulular de facciones, lealtades y conspiraciones; más paisaje, música y atuendos, todo hace de DUNE un filme espectacular. Destacan féminas hermosas:  Dama Jessica, bruja de la hermandad Bene Geserit (Francesca Annis), Chani (Sean Young) , amante Fremen de Paul  Atreides, la princesa Irulán (Virginia Madsen), Silvana Mangano como la reverenda Madre Ramallo… La historia de Dune sucede a miles de años en el futuro, como debe ser.

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  1. “2010” u “Odisea 2”, de Peter Hyams, basada en la novela de Arthur C. Clarke.

Es imposible sustraerse de una secuela de esa talla. Menos ambiciosa que su predecesora, esta es un alegato pacifista en todo regla, cuando aún existía la URSS como potencia mundial. Peter Hyams, excelente fotógrafo, dirige el filme e incorpora imágenes que la nave Voyager envía desde el sistema joviano y que, entre otras maravillas, ofrece vistas de  ¡volcanes activos en Io! En esos predios  está la nave Discover (“2001”). Como la URSS lleva la delantera en la incorporación de mujeres en todo su aparato laboral, militar y científico, allí va la comandante de la nave “Leonov”, interpretada por Helen Mirren. Hay otra cosmonauta de rasgos orientales… ¡y basta de chicas!

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  1. “Volver al futuro”, 1985 de Robert Zemeckis

Se trata de una de las cintas más divertidas donde Zemeckis resume sus obsesiones por la historia de la cultura popular de los Estados Unidos, con sencilla brillantez. El abstruso tema de viajar por el tiempo y de confrontar paradojas al toparse con antepasados o descendientes, es abordado por el “Doc” Emmet Brown con asombrosa naturalidad. Con respecto al aporte femenino: un buen argumento es capaz de mantener correctamente vestidas a las chicas.

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  1. “12 monos”, 1993, de Terry Gilliam

Extraño thriller de un viajero en el tiempo cuya misión es descubrir qué sucedió en el pasado para haber merecido un presente tan miserable (debido a un virus mortal, los humanos de su tiempo viven bajo tierra). La presencia de Madeleine Stowe, como la doctora  Railly, constituye para el protagonista la única posibilidad de comprensión en un pasado más cruel y convulso que su propio tiempo. ¿Cuál es el atractivo de los viajes en el tiempo? Un hecho: la multiplicación de efectos antes que las causas de los mismos lleguen a suceder; es, por tanto, una forma de la tragedia más fatal y perversa que la que sufren los indígenas de tiempo lineal.

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  1. “Minority report”, 2002, de Steven Spielberg, basada en un relato de Phillip K Dick.

En un estanque hay tres sujetos sumergidos en un fluido sedante. Sus nombres resultan familiares para todo lector de policíacos. Hay un Arthur, una Ágata y un Dash; y de los tres, Ágata  es la más sensible en su prodigioso don de anticiparse al cometimiento de un crimen… Una articulación ideal con la policía da resultados sociales contundentes: el delito desaparece y las “cárceles” se llenan de sujetos en vida supendida pues, legalmente, no hay culpa en un proto-contraventor pre-visualizado. ¿Puede el cuerpo social resistir esta regulación? ¿Qué hay si los predictores se equivocan… y si sucede, qué pasa con la culpa y la pena que genera?

Pocas chicas, aparte de Ágata y la esposa del policía, y en papeles secundarios.

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  1. “Looper”, 2012, de Rian Johnson

En 2074 se inventa el viaje por el tiempo, que es rápidamente copado por mafias que eliminan a sus enemigos enviándolos 30 años atrás, donde son asesinados por “Loopers”. 2044 es un año signado por severos problemas económicos y por la propagación de mutaciones que confieren extraños poderes. Un mutante de 2044, en 2074 (“Hacedor de lluvias”) dominará las operaciones de viajes del tiempo y enviará a ex – loopers  a ser asesinados por sus réplicas del ayer… Uno de ellos evade a su YO de 2044 en busca del “Hacedor” cuando era de 8 años. ¿Será posible matar a un niño en aras de un porvenir diferente, o habrá otros modos de cambiar la historia? ¿Emily Blunt?, inmejorable.

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  1. “Predestination”, 2014, de Peter y Michael Spiering, sobre un texto de Robert Heinlein.

Esta historia es difícil de reseñar; lo he intentado y nadie entiende ni  queda persuadido de verla. Digamos que se trata del tiempo y sus viajeros, digamos que me recuerda a la serpiente que muerde su cola, digamos que la cadena efecto-causa está destinada a crear una paradoja viciosa que, a su vez, me recuerda a Borges citando a Sherezada en la noche que decide contar su vida… hasta que regresa al momento de contarla otra y otra y otra vez. ¿Qué les parece? Bueno, quedan los actores: Ethan Hawke convincente, Sarah Snook impecable.

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  1. “Interstellar”, 2014, Cristopher Nolan

Comparemos este filme con el más conspicuo de los filmes de CF… ¿Con 2001? Pues sí, listo. Interstellar responde  a muchos de los misterios que 2001 planteara. Lo dice su propuesta filosófica, social, tecnológica; lo dice el relato, los efectos especiales… y las muchachas. ¡Es sorprendente que ya no se hable de esta cinta! O de sus chicas. Quiero entrañablemente, y en su orden: a la pequeña e incomprendida Murphy (Makenzie Foy), a la Murphy tenaz  (Jessica Chastain), a la flaca Hathaway, y naturalmente a la Murphy anciana, cuyas piernas solían arrancar suspiros (Ellen Burstyn).                                                               Interstellar-Cooper-Murph               interstellar3

  1. “El Marciano”, 2015, Ridley Scott, sobre la novela de Andy Weir.

Bueno, Ridley ha pasado —y con largueza— la evaluación SENESCYT para  CF: Alien, Blade Runner, Prometeo, y ahora El Marciano.

La cinta es científicamente sólida, con excelentes incrustaciones de suspenso. Marte ha inducido en la especie humana decenas de leyendas… Esta cinta dice: la realidad es más económica y atroz. Las chicas aparecen preocupadas, profesionales, fugaces. Para muchos el filme es demasiado optimista, pero de lo contrario no pasaría de la media hora.

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Historia de mi CF (“La zorra del Aire”)

(A falta de reseñas, de críticos y de lectores)

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“La zorra del aire” nació a comienzo de los 90 como “Parásitos”. Es la única zorra que, en todos estos años, ha sido incapaz de lucrar por dejarse ver el culo, entre otras cosas porque su dueño no puso mucho empeño en hacer realidad ese espectáculo. Por esa época ya conocía a Esquilo Morán, que me presentó a mi compadre Joaquín Serrano y con quienes emprendimos la tarea de hacer un cómic. Escribí el guión, Joaquín diseñó los personajes y el concepto (de gozoso influjo Crepaxiano), mientras el compadre Esquilo buscaba productores. El  argumento de “La zorra del aire” –pensamos–  venía de perlas. Hasta nos hicieron un reportaje en el diario Hoy (14 de diciembre de 1992) donde aparecemos mozos el Joaco y yo.

Reportaje

Después de 12 años Quimera editores publicó “Cuídate de las Coriolis de agosto”, entre cuyos cuentos figura la dichosa Zorra convertida en prosa, con ilustraciones del suscrito. En diciembre de 2011 Laura Ponce (editorial Ayarmanot, Argentina), y su revista “Próxima”, publicó el cuento en “Próxima” con un par de ilustraciones mías también.

Pero la semana pasada Jorge Valentín Miño  (jvalmino.blogspot.com) me embarcó en una lectura muy al caso…  Un artículo de Luis Arbaiza: Exo-gnoseología (http://luisarbaizaescalante.blogspot.pe/2014/07/como-pensara-un-extraterrestre.html), ¡para que se piquen de mis lecturas! Con alcances más modestos, mis desafíos al escribir “La zorra del aire” tenían lo suyo… Para que nuestro ET no llegara a un suburbio californiano, había que hacerlo llegar al sitio más conspicuo de nuestro planeta que arbitrariamente ubiqué… ¡En el ecuador planetario! Aterrizarlo en Guayaquil obedeció a otros sentires… Destacar nuestros suburbios (¡no faltaba más!), nuestra jerga, nuestros gustos musicales, nuestros oficios periféricos (el co-protagonista del alien es un viejo cojo y colector de cangrejos de manglar), y nuestro desenfadado erotismo…

¿A qué viene el alien? Su misión es oler… Es reunir y catalogar fragancias de toda índole. Quién sabe qué pautas evolutivas habrá tenido su especie que aquello resulta ser tan importante, que anda por la galaxia metiendo -literalmente- las narices donde no ha sido llamada. Y además tiene poderes, o capacidades asombrosas: puede adoptar el cuerpo de una criatura humana, por ejemplo; lo que implica someterse a las limitaciones que aquel mimetismo conlleva: ver como humano (el alien lamenta no “ver” en el infrarrojo), tener que comer, evacuar… y lo que no se esperaba: experimentar orgasmos.

Al comienzo de la narración, se deja entrever que el alien toma la figura de una de las docenas de chicas en pelotas con las que el cojo decora sus paredes y su imaginación. Para él, salir al vecindario con una colorada bien despachada y algo inocentona, nunca dejó de ser una prueba de fuego para su paciencia y su monogamia súbita.

El alien considera que la lengua de los humanos es poética, y si apelamos a nuestro pana Eco, quien habría afirmado que los poetas deben construir mentiras hermosas, comprenderemos mejor su tolerancia y sus aires de inocencia al comenzar a convivir con los remilgados seres humanos.

Le sorprende al alien que su criatura compañera no le dé mucha importancia al olfato para urdir estrategias de conquista amorosa, por ejemplo. Pero como su capacidad olfativa ya no es extraordinaria desde que se hizo humana, la súcuba adopta a otra especie de la Tierra para que le ayude a identificar olores, y así nuestro alien es visto a menudo, entre las abacerías del barrio del cojo, con sus tanguitas y minifaldas rojas, con un perro que hace lo que todo perro hace: oler el culo -en este caso- de los humanos y humanas del vecindario. Así el alien se enteró de la existencia de una costumbre solapada, pero muy popular entre los vecinos llamada adulterio.

Pero aquí estamos, incluyendo en este artículo algunas de las formidables ilustraciones de Joaquín Serrano. Advierto que tener potestad sobre una zorra alienígena es un oficio que gusta pero que no rinde. Tomen a este artículo como un renovado intento por promover el culo de esta zorra, antes de que venga la derecha y nos dediquemos a rezar o a consumir, que para eso es que se reza.

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El cómic nuestro de cada día, II

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Para el drama social con humor negro, metafórico y literal, teníamos en Memín Pingüín (Yolanda Vargas) a su más atildado y conmovedor representante; para el humor Viruta y Capulina (Morales y Macedo), una versión completamente original y latinoamericana del Gordo y el Flaco, que fue llevada al cine en varias ocasiones. No tiene parangón en el mundo del cómic, esa especie de “terror grotesco” del que hacen gala Hermelinda Linda o Aniceto (en el caso de Hermelinda sus autores al parecer son varios, en cuanto a Aniceto, no hay créditos en las publicaciones). Para aventuras tipo Tarzán o Jungle Jim, el contrapunto perfecto y originalísimo lo constituye las andanzas de Chanoc (Lucenay, Zapiain, de la Torre) y su padrino y camarada Tsekub Baloyán, también Tawa (el hombre Gacela, rey absoluto del mundo de Av-les) y Rolando el Rabioso (la analogía va de vuestra cuenta). Muchas de estas historietas eran originalmente versiones locales de otras historietas norteamericanas, pero como en el caso de Rolando, el personaje y sus historias tomaron personalidad propia y rumbos más vivenciales y actuales.
Fantomas
Roldán
Para los policíacos figuraban como representantes Fantomas, Kerry Drake, Dick Tracy o el Agente X09. Para los amantes de la CF (entre los que me alineaba con mucho entusiasmo) aparecen los cómics anglo sajones como “Roldán, el temerario” (nombre heredado seguramente de la II Guerra Mundial cuando Flash Gordon tuvo que cambiar de pasaporte para ser admitido entre españoles e italianos y cruzar la igualmente escabrosa barrera político-ideológica de entonces), Súperman (con el españolizado nombre de Clarquén) , Batman, Linterna verde y la siempre destapada Mujer Maravilla.
Especial mención merece la constante aparición de personalidades en el mundo del cómic mexicano… Aquí vemos al querido Carlos Monsiváis en una escena de Chanoc. En otro cómic de “Santo, el Enmascarado de Plata” Monsiváis aparece luchando al catch as can con el enmascarado. “Que la Literatura imite a la Historia, ya era suficientemente pasmoso”, dice Borges, “que la historia copie a la literatura es inconcebible”, nosotros añadimos: “que la cultura popular imite los cómics es pan comido”. En uno de los números más célebres de Fantomas “La Inteligencia en llamas”, aparecen Cortázar, Octavio Paz, Alberto de Moravia, Susan Sontag, entre otros escritores, y luego el mismo Cortázar narraría una historia donde Fantomas es el protagonista… La gran conspiración del cómic tiene, por lo tanto, alcance mundial, sus creadores no están articulados (¿o sí?) ni trabajan de común acuerdo (¿o sí?), y no hay quien escape. Obviamente, cuando en la vida se entremete limpiamente el cómic, es que ya se topan instancias políticas en su accionar.
Chanoc y Monsiváis
En una de las más irónicas facetas del bombardeo de Bagdad por parte de los Estados Unidos y sus aliados, el periodista Amaro Gómez Pablos entrevista en la víspera a una familia iraquí. El muchacho –que hablaba correctamente el castellano, aprendido en la universidad de Bagdad y que cantaba canciones de Manolo Otero, si no recuerdo mal-, vivía con su familia de manera modesta y completamente aterrada. Recuerdo que las mujeres de la casa pusieron la mesa y sobre ella un mantel declaraba el tipo de sociedad que los “aliados” se prestaban a reducir alegremente a escombros. Sobre un fondo verde estaba la imagen inconfundible, con una zanahoria en mano, de Bugs Bunny preguntando, seguramente… ¿Y qué hay de nuevo, viejo?
Como ven, al parecer hay muy pocos ciudadanos inmunes a esta suerte de conspiración mundial.
Astérix (Uderzo-Goscinny), por su parte es responsable de los latinajos de muchos amigos míos (desde cane vanem: cuidado con el perro; hasta lo de Delenda Cartago), de los detalles de interiorismo romano, época republicana, de la arquitectura de sus palacios, del foro y de la entera ciudad de Roma, de trajes y costumbres, y del sin número de pueblos y culturas que habitaban en los confines imperiales, “y que se negaban obstinadamente a desaparecer”
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EL CÓMIC Y OTROS CREADORES
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Las ilustraciones que preceden a estas líneas corresponden a “La hermandad de la lanza”; una serie adscrita a las aventuras de Tarzán de los Monos. Es recordada en particular por nuestro amigo y escritor Jorge Dávila. Él, desde niño adquirió la infección del cómic, no la ha podido ni querido erradicar y reconoce la fortaleza del cómic en su formación.
A fin de comprobar el éxito de la conspiración de tipo Tlöniano por parte del mundo cómic en nuestro pobre mundo, hice varias consultas. Descubrí que el 30% de los consultados son o han sido inmunes a esta plaga. Pero hay visos esperanzadores de que puedan ser inoculados satisfactoriamente con este virus, principalmente cuando de ilustrar libros se trata.
Del 70% restante, el 30% son poetas que, si bien han explorado el cómic, este no ha sido tan gravitante en sus vidas ni en su creatividad… ¿Contará la poesía con anti cuerpos capaces de disminuir el –llamémosle- efecto cómic tanto en su vida como en su creación?
La mayoría restante, por su parte, se ha “entregado” sin reparos a la conspiración Tlöniana sin discriminar cómics, sean estos políticamente sensibles, humorísticamente agrios, o dramáticamente cursis. Todos los seguidores del cómic tienen la esperanza de encontrar entre sus ilustraciones y textos alguna genialidad perdida cuyo hallazgo los vindique y justifique.
Esta actitud, aunada a la falta de crítica especializada, provoca que la situación actual de la historieta nacional, a pesar de su calidad, no sea tan prometedora como sus creadores pudieran esperar. Lo cual parece extraño, porque la penetración de la historieta en el mundo es tan incisiva y encantadora, que resulta difícil sustraerse de tal encantamiento. Faltan buenas historias y personajes plausibes.
Otros indicadores revelan que, de acuerdo a su juventud, la lectura de cómics disminuye ante la presencia apabullante no sólo de la Televisión, sino de los inventos electro magnéticos de replicación de imágenes y sonido (VHS, DVD, Blue ray, celulares, PADs, etc.). Efectivamente, entre los escritores jóvenes consultados, han sido menos afectos a la lectura de cómics, entre otras razones porque vinieron al mundo cuando ya estos habían incursionado con mayor éxito en el cine y en la televisión. Para estos, su contacto con el cómic es más bien tardío y gobernado por la seducción del Manga japonés, por la ironía social de Mafalda, por el stress de Lorenzo (y Pepita), o por el candor de la Pequeña Lulú.
MeñaLu
Muchos amigos se jactan de hacer emparedados a la usanza de Lorenzo…
Lorenzo
o reniegan del maniqueísmo Disney encarnado en los Chicos Malos vs. los eternos sobrinos y nietos de Mac Pato.
Chicos malos
Ninguno de los entrevistados reveló conocer de la existencia del libro “Para leer al Pato Donald” del dueto Dorfman/Mattelar, escrito en Chile a comienzos de los setenta, y en plena revolución Allendista. El libro desmantelaba con mucha precisión el fenómeno de penetración ideológica desde el centro del poder hacia América Latina a través de los cómics más difundidos del mundo. Dicho esfuerzo editorial no debió ser tan extenuante si se mira que los textos Disney nunca fueron ambiguos; todo lo contrario, eran muy explícitos en sus posturas políticas de guerra fría y, como se podrá entender, su mensaje realmente era mundial.
Las encuestas que realicé también han revelado otra influencia innegable del cómic. Entre mis amigos generacionales de Guayaquil, la costumbre de leer el diario por su página final está muy arraigada. ¿Motivos? Los comics siempre estaban en la última página, precedidos de la página deportiva. Había un ritual que consistía en echarse boca abajo en la cama, extender el periódico en el piso y comenzar a leerlo, de atrás para adelante, en el peor de los casos. Como se era joven, comenzábamos de atrás para la mitad, y pare de contar.
MEA CULPA
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Estas son ilustraciones de Joaquín Serrano para la “Era del Asombro”. La costumbre de ilustrar mis cuentos me llevó a encontrar en Joaquín un refuerzo notable para el concepto de ciencia ficción que escribía por entonces. Hoy nos enfrentamos con otras novedades fruto de las tendencias lectoras: la Novela Gráfica. ¿Qué la vuelve posible en nuestro medio? Las facilidades que la tecnología ofrece para el levantamiento de textos y pureza de los rasgos dibujados o iluminados, la emergencia de nuevos escritores e ilustradores, y la emergencia de una buena cantidad de lectores. Umbertto Eco dice que la juventud de hoy escribe y lee más que nunca (por gracia de las redes sociales) y que le falta dar el salto cualitativo en esa lectura. Esta parte es la más complicada.
No sé si persistan en los alcances de esa noble tarea, pero muchos de los Fondos Concursables del Ministerio de Cultura incluyeron cierta vez la novela gráfica. Si no hubo muchos participantes, es hora de que los unos persistan en los concursos y los otros se pongan a trabajar, pero planificando unas adecuadas líneas de distribución y de difusión. Hay las condiciones para llevar a cabo campañas masivas de distribución del cómic nacional.
No siempre sabemos aprovechar los momentos creativos, que suelen ser tan elusivos cuando más los necesitamos. Esto debe cambiar. Se trata, naturalmente, de una jornada intensa que demanda tenacidad y calidad de trabajo.
Para corroborar la sospecha de la gran conspiración tipo Tlöniano que es el cómix, termino con la frase de Borges:
“Ahora tenía en las manos un vasto fragmento metódico de la historia total de un planeta desconocido, con sus arquitecturas y sus barajas, con el pavor de sus mitologías y el rumor de sus lenguas, con sus emperadores y sus mares, con sus minerales y sus pájaros y sus peces, con su álgebra y su fuego, con su controversia teológica y metafísica. Entonces desaparecerán del planeta el inglés y el francés y el mero español. El Mundo será ”… ¡un gran cómic!