“Abras de Mantequilla”, el Arte detrás de la gente

Esta acuarela fue pintada en el humedal “Abras de Mantequilla”, situado al norte de la población de Vinces y que constituye un sistema único de ríos y esteros que, por condiciones topográficas excepcionales, han formado una red imbricada y, a veces, interconectada de lagunas de gran tamaño.
Las “Abras” ocupan una superficie de 22.500 has. a una altura de 30 a 60 msnm, y una temperatura media de 25°. Es un conjunto de abras o lagunas estacionales y permanentes (Central, Mantequilla, Cimarrón, El Garzal, San Juan, El Abanico y Mapancillo), que tienen la función de mitigar los altos volúmenes de agua recibidos por el desbordamiento de los ríos Vinces, Quevedo y Puebloviejo. Las lagunas son alimentadas por aguas de precipitación pluvial y de las aportadas por ríos y esteros, entre ellos Río Nuevo, El Tigre, El Floral, El Lagarto, Cacagual y Los Cerros, que también son de origen pluvial. En la época de mayor inundación las Abras puede llegar a contener hasta cincuenta millones de metros cúbicos de agua. En los alrededores hay aproximadamente ochenta poblaciones rurales que se abastecen de agua del humedal.
La conciencia ecológica de estas comunidades es ejemplar. Una de las cosas que me llamó la atención fue el impacto casi agobiador del silencio. Un silencio tan envolvente, tan inusual, que cualquier cosa lo interrumpe sólo para enfatizar otra clase de belleza: una garza, un pájaro invisible dentro de los bosques de samanes, un mono aullador. Pero la gente, volviendo a ella y al mentado silencio, no usa botes a motor… por varias razones: para no dañar taludes, para no contaminar, para no olvidar que hay que construir canoas y que no se debe perder la tradición de construirlas de madera, así estén de moda las fibras y sus ostentosos motores fuera de borda.

Fuera de las Abras los cultivos son de maíz… Y como que la cosa no les termina de cuadrar del todo a las comunidades, pero es que de algo hay que vivir y someterse -a las bravas- a los mecanismos de las grandes comercializadoras de productos agrícola que les pre-compran la cosecha, para después decir que por superproducción los precios se fueron a pique y que el saldo no se parece a lo que soñaban.
Pero como se trata de especies de ciclo corto, DOS veces al año tenemos “Feria del choclo”, donde los pobladores sacan a relucir todas las comidas imaginables a base de maíz. Y allí hay muchos emprendimientos de Turismo Comunitario a los que no les paran bola. Sé también que hay un proyecto para un muelle… ¿Será? ¿Y para qué, si las canoas son sin quilla y lo que precisan son varaderos? Misterios.

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