Charlie, Olafo y el Negro Bembón

Ya no soy Charlie pero lo fui durante días, que conste, hasta que vi al imbécil de Netanyahu desfilando en París. ¿Qué tenía que hacer ese cabrón en un “solidario” y sentimental desfile galo en homenaje a sus díscolos y sensacionalistas ilustradores de Charlie Hebdo? Bien cojuda Europa que le permite asistir y ponerse en primera fila pa´ decirle a Hollander: “hazte el cojudo, ni se te ocurra sugerir que fomentamos a los Yihaddistas. Danos las gracias porque ahora que todos odian al Islam, tú podrás poner en funcionamiento tu descontinuada maquinaria bélica, y nos ayudas con Siria, ¿me entiendes? Y el socialista Hollander entendió perfectamente (¿socialista, este lameculos del imperio, haciéndole caso a un facho del Likud?).
La prensa ecuatoriana, ni se diga. Saben que los Yihaddistas son unos hijos de puta, pero ni se han enterado de quién los creó y quién los financia. ¿Una sola palabra, la menor ironía contra la presencia de Netanyahu en el desdichado desfile? Esa prensa que tardó semanas en dar crédito a los desaparecidos de Ayotzinapa, con qué diligencia se hizo eco de todos los charlistas que “a millares surgir” brotaron por las redes… Ahí debí maliciar. Cuando la prensa local se pone a favor de algo, ese algo NUNCA es limpio.
Gracias a esta y otras suspicacias se me fue desinflando mi Charlismo… Y he optado por ser Olafo.
Militancia que asumo ante el pavor generado por la Súpercom que, SI NO SE LA PARA, terminará por descuadernar toda la literatura ecuatoriana que debe estar plagada de personajes racistas, violentos, machistas, homofóbicos, comecuras, masones, comunistas, fachos, y más linduras. Como para realizar semejante dislate precisan leer y convertirse en lectores críticos, conversión que NO se ha dado en funcionarios tan acomedidos como oficiosos, habrá que recordarles que un personaje tiene que ser consecuente con su origen y destino literario… ¿Qué puede hacer Olafo sino sitiar castillos, lidiar con especies casi extintas (dragones), con Chiripa, con el orden doméstico de Helga, con el consumismo de Astrid y con los libros de Hamlet? ¿Y no permitirle un desahogo? ¡Me declaro Olafo y cervecero!
¿Y el negro bembón?
Hay dos negros bembones. Mejor dicho, debe haber millones pero me basto con estos dos.
En el primero don Nicolás Guillén, negro, poeta universal, cubano y de la revolución, y probablemente de muchas revoluciones por hacerse, retrata a su “familia” como se mentan los negros por acá.

¿Po qué te pone tan brabo,
cuando te disen negro bembón,
si tiene la boca santa,
negro bembón?

Bembón así como ere
tiene de to;
Caridá te mantiene,
te lo da to.

Te queja todabía,
negro bembón;
sin pega y con harina,
negro bembón,
majagua de dri blanco,
negro bembón;
sapato de do tono,
negro bembón…

Bembón así como ere,
tiene de to;
Caridá te mantiene,
te lo dá to.

Don Nicolás, si son agudos, “escribe como habla”, una licencia literaria que se toma porque sabe escribir en cristiano mejor que muchos cristianos… Vaya usté a saber qué dirían los que por acá denostaron al Tin su falta de “preparación”.
El Negro Bembón 2, es conocidísimo, “todo el mundo lo quería”. Su tragedia comienza con su muerte violenta. Llega la policía, apresa al matón, y a uno de los policías –bembón- le toca la mala suerte de hacer la investigación. (Pueden imaginar el interrogatorio cantado por Bobby Capó, Ismael Rivera, o por Celia).

¿Y saben la pregunta que le hizo al matón?
¿Por qué lo mató, dé usted la razón?
¿Y saben la respuesta que le dio el matón?
“yo lo maté por ser tan bembón”
el guardia escondió la bemba, y le dijo:

-Ya-… Pero todos bailamos con esa muerte, con el estupor del policía y con el cinismo del matón. Mis panas negros hacen lo propio y hasta me invitan. Para todos, ese episodio vive dentro del universo de las canciones que tanto afecta al nuestro, y que la Supercom está por descubrir… Pa´ censurar, pueh… Pa´ prohibir. Se creen imparables… E inevitable, se me viene a la cabeza el caso del Tin.
Le han armado un lío al tal Bonil (que, para ser justos, tiene más de agrio que de humorista). El Tin se habría defendido mejor mandándolo a la mierda, o haciéndose el cojudo, que es lo que hace todo el mundo y hasta con la gracia de dios.
En conclusión, la prensa no puede sentirse dueña del rasero perfecto, pero la Súpercom tampoco; y siempre existen cosas más importantes por las cuales dar la cara, y debe ser el ciudadano quien reclame por ellas… Ya que pongo a los negros en el tapete, después de tantas décadas de declarar que Lumumba fue asesinado por la CIA, y nuestra prensa de hacerse la cojuda, cuando la desclasificación de documentos yanquis nos lleva de cara a la verdad, ¿qué ha dicho nuestra gloriosa prensa? Nada pueh, ni han de saber ya quién fue Lumumba.

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