K., las artes y los pintores.

Este spot hubo de cerrarse un tiempo debido a la falta de comentarios pertinentes. Ahí va la segunda (que preludia a la vencida). Esperamos que los pintores, críticos y reseñadores de arte se alarmen con el contenido.

El número 2 de la revista HABLA ha contribuido notablemente a la discusión de los premios del salón de julio 2005, publicando un artículo de Fátima Acioly (probablemente equivocado pero entendible a más no poder) y, en contrapunto, una nota de Ilich Castillo que, aunque estratégicamente se ubica “como espectador”, su texto es inconmensurablemente lóbrego (nada más alejado de un espectador).

En aras de la comunicabilidad y para satisfacción -o enervamiento- de vuestras entendederas, antes de mi spot les va resúmenes de Fátima y de Ilich.

Fátima:
“Tengo pocos conocimientos de arte, no puedo indicar si una pintura es impresionista o dadaísta (sic); sin embargo, puedo opinar libremente sobre si algo que veo es bonito.”

Fátima es absolutamente franca (incluso alarmantemente franca), y en eso se parece al público que ni sabe ni le importa, en último término, quién es Monet o Picabia…. Pero algo sabe. Dulcemente “original y primitiva”, Fátima cree que:

“Las más bellas pinturas eran las que reflejaban fielmente la realidad y las que podían impregnar en los lienzos (o paredes, o lo que sea) las emociones del momento… Con el advenimiento de la fotografía, el arte perdió un poco el impacto de reflejar el mundo tal como era y los artistas pudieron dedicarse a transformarlo en sus pinturas…” (Los subrayados son míos)

Opiniones de este talante pueden ser descalificadas desde seseras como las de K o de Ilich (aseveración que se ampara en la peculiar escritura de los aludidos), pero la preocupación estética esbozada por Fátima es válida para todas las épocas incluyendo a la eras de la famosa post-postmodernidad y a todas aquellas corrientes que estén por surgir. Al menos mientras la constitución humana mantenga ese amasijo de emociones y razones en pugna perpetua dentro de su cacúmen.

Pero sigamos con Fátima, que navega sin hacer tantas olas en las aguas del sarcasmo, qué caray, está en su derecho:

“Las pinturas y esculturas dejaron de ser objetos que daba gusto mirar para convertirse en un ¡¿Qué rayos es esto?!… Si yo dibujo un árbol lleno de penecitos guindando, bien podría ganar un premio; el jurado podría considerar que se trata de la rebeldía femenina que se ha estado gestando (está representado en las raíces) desde hace siglos, se ha ido formando (representado por el tronco) para dar al mundo cientos de mujeres valerosas (las hojas) que igualmente se mezclan con los valiosos hombres del mundo (los penecitos) para que este sea un mundo mejor (representando por el cielo de fondo)…

“Alguien más avezado descubriría que realmente un árbol representa una mujer que se esfuerza por salir de la tierra, despegarse del suelo (como se ve, el árbol proyecta sus ramas hacia arriba) pero en su intento de superarse se ve acosada sexualmente por cientos de hombres (representados por los penecitos).

¿Y ahora? Ilich, naturalmente:
(El sujeto confiesa no querer hacer -¿dar?- una lección de historia del arte. Bien por nosotros, gracias a la providencia, así que prefiere exponer ciertas inquietudes de “espectador”) Mirad, lobos, como dijo Mowgli:

“En la actualidad hay un valor blindado (¿protegido, recubierto, forrado, revestido? ¿Por quién? ¿Quién asigna tal tipo de valor? Los sinónimos son de Word) a toda obra que encierre una factura mimética como única finalidad, lo cual es comprensible (?) después de tantos siglos de representación…

Por dios, que agota.

… “A mi modo de ver (?), esta circunstancia (¿cuál? ¿La del valor blindado, la de la factura mimética como única finalidad, o la del fin de la representatividad) ha sido un capital del cual el arte contemporáneo se ha servido desde hace algunas décadas; es decir se mimetiza desde la facturas, los estilos, las técnicas, hasta las actitudes, casi siempre con afanes teleológicos.

Que lo demuestre.
Saben, mejor lean la revista, pero encomiéndense primero.
Y ahora sí va la segunda, navarro:

Atención pintores. No conformes con dejaros crear, hoy tenéis asignado un deber adicional: leer los comentarios de la edición del Salón de Julio de 2005, publicados por el Museo Municipal.

Desde ya, vuestro consagrado gremio está dividido entre los IN y los OUT. Los primeros equivalen, según elementales matemáticas al 17% del total de agremiados; cifra tomada de los que realmente resultan IN a la hora de ser aceptados por el Salón. Pero que no se siembre el desconcierto entre sus filas, ya el Museo Municipal, en un hermoso ejemplar de biblioteca les ofrece la sin par oportunidad de saber qué es lo que NO han estado pintando todos estos años; y lo que es más –dadas sus evidentes y penosas limitaciones conceptuales y argumentales– podrán no sólo saber lo que les espera si siguen –o NO siguen– pintando así, sino que podrán agradecer –Providencia de por medio– a K., que desde su humildísima pero esmerada pluma, ha descubierto que el futuro del certamen ya no dependerá de ustedes, los artistas, sino que “seguirá dependiendo en determinante medida del criterio de los jurados encomendados con la selección y la premiación”.

En vista de que lo que habéis estado pintando no se “sintoniza” ni se aproxima a “resonancias” de actualidad, y puesto que, ante la “insolente realidad” sólo os quedan arrestos para llenar los vacíos creados por la disolución ética de la sociedad, y en vista de que de ahora en adelante se tomará en cuenta las “significaciones de los trabajos”, el rescate de vuestro interés por articular estas significaciones, deberá pasar por el tamiz de la sofisticación con la que resuelvan sus dilemas creativos. Vale.

Así que, tened cuidado y obrad con prudencia. Vuestras obras ni siquiera inquietan. ¿Por qué? Os preguntaréis, diligentes. Fácil respuesta: sois pueriles, sois ingenuos, sois literales y hasta panfletarios, usáis alegorías elementales y metáforas atravesadas por ímpetus de corte adolescente, aparte de que –insensatos– habéis aprendido a elaborar vuestras obras a base de desgastadas poéticas visuales. Dicho de otro modo: podéis reciclar papel maché, cartones y chatarra, pero ojo: nada de reciclar viejas poéticas visuales. Órale.

Y como si el “espectador” en nuestra cultísima ciudad fuese aún más determinante que los críticos, recuerden: una obra exitosa debe permitirle (al espectador) decantar aquellas problemáticas y sus impactos de manera más profunda. No faltaba más. Para ilustrar, la pintura de Helen Constante, que “tangencialmente articulaba preocupaciones por lo social”, pero que lo hacía dentro de un esquema de “evocaciones líricas erosionadas”, ha sabido carecer de vitalidad para las posibilidades que mostraba el campo de la pintura. Mire usted, qué travesura y en qué campo. O sea, que no llegó, pues, al espectador y mucho menos a K. único responsable de tan elusivas razones. ¿Ven la felicidad que constituye para las artes contar con este nuevo guía de las artes, mentor de la nueva estética, ayo de la creatividad, preceptor de juventudes?

Naturalmente, para apartarse de los criterios con que se premiaron obras de este talante, K. toma distancia y califica dichos análisis críticos (sin mencionar quién los enunció) como propios de cierto “abolengo demagógico”, causante además de “graves perversiones a todo el medio cultural”. Tal vez si los llamara por sus nombres y los calificara simplemente de ignorantes nos ahorraríamos tanta tinta (la cacofonía es mía), para poner de manifiesto “la profunda brecha educativa que existía -y aún pervive- en muchos de sus actores, brecha que se evidenciaba en dicha desinformada noción de ‘arte contemporáneo universal’ ”. Con-tun-den-te.

Las metáforas, como solía decir Borges, arrecian.

Para decir: “tiempo atrás cualquiera participaba en el Salón”, K. dice: “el nivel de algunas propuestas todavía evidenciaba cierta laxitud en los criterios de ingreso...”(No sé por qué me suena a laxante). “Esta necesidad de tensar las restricciones que impone el Salón encontraría ecos muchos más intensos en las posteriores ediciones”. (Al parecer sólo el 16% de los pintores de la ciudad llenan las expectativas de este nuevo “abierto” apoderado de las artes).

Para decir que los otros no son “abiertos” (por extensión serían cerrados), y “aquejados por la atrofia”, K. se expresa de este modo: “Es interesante notar que, mientras más abiertos son los criterios del jurado de turno, más se erizan las plumas del stablishment cultural local” (tema para un performance: ojo, creadores, va el título: “Stablishment de plumas erizadas”). Dicho stablishment “pretende proteger al Salón de Julio de las “perniciosas” prácticas artísticas actuales que tanto envenenan los museos, galerías y bienales de arte contemporáneo del mundo”. Malvados.

Y para justificar SU justísima apreciación K. expresa: “dos obras del 2003 apelan justamente a las connotaciones de foro de difusión social y plataforma de visibilidad que tiene el Salón de Julio como lugar de enunciación”. Vaya viendo.

Pero, como este blog amenaza con extenderse más allá del promedio usual (tal vez por contagio de K –todo es posible–), si de verdad quieren refocilarse con este logro de inventiva textual, no les queda más remedio que montarlo (al texto del Museo); y a ver si se deja.

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5 thoughts on “”

  1. Estimados Florsilvestre y Apestado, saben que antes de poner “pertinentes” lo analicé muchas veces porque pensé justamente en vuestras reacciones. En la de ambos, cuyas opiniones más que respeto, aprecio. Lo que sucede es que estamos ante un fenómeno muy especial. Y es tan así de fenomenal que todos aquí a orillas del Guayas, al menos, deberíamos verlo en su espantosa dimensión: con extrañas composiciones textuales se pretende dictaminar qué expresiones artísticas son ejemplos de lo que se debe o no se debe pintar, y lo que se está promoviendo es -exactamente igual alo que K critica- una forma unidimensional y muy particular de ver el hecho estético.Puede que esté equivocado, pero realmente si este “post”, como gentilmente me corrige Florsilvestre, no genera lo que propongo volveré a cerrarlo. Que por otra parte es lo que creo que va a suceder. Mientras tanto hay otras cosas que hacer; terminé por ejemplo mi análisis de HUMO y he abierto un blog para resumir personajes, anécdota y fábula de unos cuentos que publicaré este mes de julio. Como estoy atrasado en ese tema, recién la próxima semana os inivitaré cordialmente a comentarlos.

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